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Sobre los arquitectos

"Torrespacio es una entidad viva: gira, crece y evoluciona"
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Nuestro absoluto compromiso

Pei Cobb Freed & Partners es uno de los más prestigiosos y reconocidos estudios de arquitectura a nivel mundial. Con sede en Nueva York, ha llevado a cabo, desde su creación en 1955, más de 250 proyectos de gran envergadura en más de 100 ciudades de todo el mundo, tanto para organismos públicos como para promotores privados e instituciones educativas, culturales y religiosas.

Las obras más representativas del estudio neoyorquino incluyen la Torre John Hancock en Boston, la Torre del Banco de China en Hong Kong o la ampliación y modernización del Museo del Louvre en París.

Pei Cobb Freed & Partners ha recibido prestigiosos galardones: el Premio de Arquitectura de Chicago o el Premio Lifetime Achievements Award por parte de la New York Society of Architects.

La sostenibilidad, en sus manifestaciones técnicas y sociales, es un aspecto clave para estas dos ideas, reflejadas en un portafolio de proyectos conformados por la consideración del clima, la eficiencia energética y de agua, la luz natural y la calidad ambiental. Estas consideraciones permiten alcanzar la excelencia en las calificaciones internacionales más exigentes, como BREEAM, en Europa, o LEED en América.

Una estética propia

“Claves de un perfil sin precedentes y una personalidad única”

Al perfilar este esbelto rascacielos, Pei Cobb Freed & Partners se inspiraron en el deseo expreso de su cliente de construir no sólo un edificio de oficinas, sino un edificio que tuviese una presencia emblemática y dinámica tanto a pie de calle como en el horizonte de Madrid. Ante este reto, la firma exploró y explotó el potencial de las geometrías no octogonales, empleadas tanto en secciones horizontales como longitudinales, para crear una estructura diferente y atractiva.

Torrespacio evoluciona desde una planta cuadrada en su base hasta dos sectores curvos, formados por la intersección de dos cuartos de círculo en la cumbre. El mecanismo geométrico que posibilita la construcción de esta evolución es la curva coseno, que racionaliza los puntos de intersección entre las dos superficies curvas y que permite la fabricación y el montaje del muro cortina.

Una peculiaridad importante de la curva coseno es que su índice de curvatura no es constante, sino que disminuye gradualmente a medida que se asciende desde la base hasta la cumbre. Esto proporciona al edificio resultante su sensación característica de propulsión, prácticamente como si se tratase de un organismo vivo que hubiese surgido de la tierra sobre la que se erige.

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